Este ha demostrado tener efectos neuroprotectores y antiinflamatorios y se probo después de siete años de investigación en los que utilizaron un nuevo enfoque basado en los procesos inflamatorios que contribuyen a desencadenar la enfermedad y modular su progresión.
El nuevo compuesto es un inhibidor de la epóxido hidrolasa
soluble (sEH), una enzima que participa en la regulación de diversos procesos
fisiológicos, como la inflamación y la respuesta al dolor. En el contexto de la
enfermedad de Alzheimer, la inhibición de esta enzima puede aumentar los
niveles de ácidos epoxieicosatrienoicos (EET), moléculas bioactivas que son
antiinflamatorios endógenos, y así reducir la neuroinflamación y promover la
neuroprotección,
Los resultados del estudio muestran que el tratamiento con
el nuevo compuesto tuvo efectos neuroprotectores en dos modelos murinos de
Alzheimer, lo que resultó en una mejora de la memoria espacial y de trabajo,
así como de la red neuronal. Estos efectos neuroprotectores se deben al aumento
de los ácidos EET, que también contribuyen a mejorar el flujo sanguíneo
cerebral , crucial para mantener la salud cerebral. Por lo tanto, la inhibición
de la sEH podría contribuir a una mejor perfusión cerebral y a la protección
contra el daño isquémico.
La ventaja de este nuevo fármaco sobre otros compuestos
antiinflamatorios, que han fracasado en los ensayos clínicos y no han llegado a
los pacientes debido a su ineficacia, es que se ha demostrado que el aumento de
TSE reduce la transcripción y los niveles de múltiples marcadores
proinflamatorios al tiempo que mejora las citocinas antiinflamatorias.
Este enfoque global, que afecta a varias vías inflamatorias
simultáneamente en lugar de actuar solo sobre una, produce un efecto
neuroprotector suficiente para mejorar la sintomatología y la patología de la
enfermedad de Alzheimer, subrayan los investigadores. De hecho, en el estudio,
los autores demuestran que el compuesto es eficaz en comparación con el
ibuprofeno cuya acción es poco significativa en el modelo animal de Alzheimer
familiar en el que se ha probado. Para los investigadores, esta es una ventaja
competitiva muy importante frente a otros fármacos potenciales.
El estudio también demuestro que el tratamiento con el
inhibidor de sEH no solo previene la progresión de la enfermedad, sino que
también puede modificar su curso. Según los investigadores, el tratamiento
mantiene los efectos de mejora cognitiva incluso un mes después de suspender el
fármaco en los ratones.
A pesar de estos resultados alentadores, el camino hacia la
aplicación clínica de este compuesto aún es largo y complejo. El desarrollo de
un nuevo fármaco implica un proceso riguroso que abarca múltiples etapas: desde
la investigación inicial y las pruebas preclínicas hasta los ensayos clínicos
con pacientes y, finalmente, la aprobación por parte de las autoridades sanitarias.
Durante este proceso, el fármaco debe superar estrictas normas de seguridad y
eficacia, un requisito que a menudo requiere décadas de investigación y una
inversión financiera considerable.
Este estudio realizado por de la Universidad de Barcelona fue
publicado en la revista ACS Pharmacology & Translational Science.
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