Un equipo multidisciplinario de investigadores de la Universidad de Princeton realizó un estudio para determinar qué deberían comer las pacientes diagnosticadas con cáncer de mama para asegurar un mejor pronóstico.
Los investigadores diseñaron un modelo tumoral utilizando un medio similar al plasma humano para recrear un microambiente más realista alrededor de los tumores. Esto les permitió replicar los efectos bioquímicos de los nutrientes de los alimentos. Como resultado, pudieron aislar nutrientes específicos y sus efectos, y examinar de cerca la reprogramación metabólica que ocurre en las células cancerosas.
Estudios previos que han examinado la conexión entre la dieta y el crecimiento tumoral pero resultaron insuficientes al no tener en cuenta la complejidad de los sistemas interconectados del organismo. La interacción entre el sistema inmunitario, los tejidos humanos implicados en el metabolismo y el microbioma de billones de microorganismos del cuerpo afecta el comportamiento de las células cancerosas. Además, las células del cuerpo están bañadas por un fluido acuoso, llamado líquido intersticial, que fluye continuamente alrededor de las células. Estudios previos que examinaron cómo los nutrientes de los alimentos afectan a los tumores han tenido dificultades para replicar el flujo constante de nutrientes alrededor de las células.
El estudio se centró en el cáncer de mama triple negativo, un subtipo particularmente difícil de tratar con métodos estándar. Examinaron cuidadosamente la estructura, el crecimiento y la propagación de las células cancerosas y cómo estas características difieren en cuatro condiciones dietéticas diferentes que pueden presentarse en el cuerpo humano: niveles altos de insulina, glucosa, cetonas y grasas.
Descubrieron que una dieta rica en grasas acelera el crecimiento y la invasión tumoral. También descubrieron que provoca un aumento de la enzima MMP1, que degrada la matriz extracelular y se asocia con un mal pronóstico. Con sus resultados, los investigadores podrán aplicar su método a otros subtipos y escenarios de cáncer de mama.
Los investigadores planean utilizar sus resultados para examinar más a fondo la compleja interacción entre las condiciones dietéticas y diversas terapias contra los tumores.
Estos hallazgos se publicaron en la revista APL Bioengineering.


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