Es aquel dolor localizado en la planta del pie, donde empiezan los dedos, que se manifiesta al dar un paso, o para ser más precisos, cuando se realiza el despegue. No deja de ser una afección caracterizada por una inflamación de las articulaciones metatarsofalángicas. Cuando el ser humano camina, el pie siempre entra por el segmento externo y entonces se inicia una secuencia en la que el eje de traslación va desde el dedo chico al mayor, que es el propulsor. Si en esa secuencia se despega por el metatarsano que no toca, el segundo o el tercero, el pie se queja. Los pacientes lo definen como si tuvieran "un garbanzo o lenteja" en la planta, explica Carnero. En ocasiones, incluso aparece un derrame articular, comparable a lo que se sufriría si los nudillos de las manos se inflamaran.A menudo una callosidad es el primer aviso de una matatalsargia. Un examen físico suele ser suficiente para dar un diagnóstico; en raras ocasiones se recurre a una radiografía.
Las causas de este síndrome son muy variadas, desde problemas reumáticos hasta procesos de estrés mecánico pasando por sobrecargas producidas por calzados inadecuados por excesiva verticalidad o estrechez en sus formas
el tratamiento de elección es la ortopedia o el uso de plantillas. También se puede recurrir a la cirugía, en especial frente a metatarsianos con verticalidad excesiva, pero a veces esta opción no es definitiva y se convierte en una terapia coadyuvante. Tampoco es extraño que tras una intervención quirúrgica el dolor se traslade a otros puntos del pie.

La función del apéndice parece estar relacionada con la enorme cantidad de bacterias que habitan en el sistema digestivo de los seres humanos. El organismo contiene más bacterias que células humanas, la mayoría de las cuales ayudan a digerir los alimentos. Históricamente, el apéndice ha sido considerado superfluo. Se pensaba que no tenía ninguna función específica, por lo que se extirpa con cierta frecuencia cuando se infecta, ya que puede ser letal. Pero a veces la flora bacteriana intestinal muere o es expulsada. Enfermedades como el cólera o la disentería eliminarían las bacterias útiles. En ese caso, la tarea del apéndice es volver a poner en marcha el sistema digestivo. El apéndice actuaría como un buen refugio para las bacterias . Su ubicación, como una suerte de callejón sin salida por fuera del flujo unidireccional de alimentos y bacterias en el intestino grueso.Además, el órgano actúa como una suerte de fábrica de bacterias al cultivar los gérmenes buenos.
