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26 octubre 2018

Las Bacterias Intestinales se Transmiten de Generación en Generación


Un equipo de investigadores de la Universidad de California ha descubierto que las bacterias que residen en el intestino se obtienen principalmente de la madre y que la composición de su microbioma permanece casi igual durante muchas generaciones. En su artículo publicado en la revista Science el grupo describe sus experimentos con ratones los cuales mantuvieron separados por un tiempo y luego permitieron que se aparearan y produjeran crías, y posteriormente, a las crías también se les permitió producir crías. Esto continuó durante tres años, dando como resultado 11 generaciones de ratones. En el camino, los investigadores tomaron muestras de intestino que fueron sometidas a pruebas genéticas para identificar las bacterias que viven en el intestino. Los investigadores encontraron que el bioma intestinal de los ratones se mantuvo estable: el bioma de la 11ª generación era casi idéntico a la primera generación. Los investigadores sugieren que esto es evidencia de que las bacterias del bioma intestinal se transmiten de una manera vertical.  En los pocos casos en que se introdujeron nuevas bacterias en el intestino de un ratón de una fuente externa desconocida, las bacterias eran de tipos que tienden a causar enfermedades. Por lo tanto, sugieren que las bacterias dañinas que aparecen en el intestino probablemente provienen de una fuente horizontal. También refuerza las teorías que sugieren que los mamíferos y sus biomas intestinales han evolucionado de una manera que condujo a la simbiosis. Esta teoría evolutiva indica que estos hallazgos probablemente se apliquen también a los humanos.

Pauta para el manejo de lunares moderadamente displásicos


Los lunares atípicos pueden ser difíciles de examinar y monitorear, dado que pueden simular melanoma y a menudo se le realiza una biopsia y se les asigna un grado de anomalía. Hay pocos datos sobre los resultados clínicos y el riesgo que estos lunares plantean a largo plazo, por lo que no existen pautas para el tratamiento de los lunares displásicos con biopsia con márgenes histológicos positivos. Para abordar la falta de evidencia, un equipo de investigadores del Departamento de Dermatología de Beth y el Centro Médico Israel Deaconess (BIDMC) examinó los resultados de los pacientes con lunares moderadamente displásicos que se habían sometido a biopsia por escisión con márgenes histológicos positivos durante una media de casi siete años. De todos los casos tratados ninguno desarrolló melanoma en el sitio del lunar extirpado ; sin embargo el 22 % de los pacientes posteriormente desarrollaron melanoma en un sitio separado. Los hallazgos, publicados en JAMA Dermatología sugiere que los lunares displásicos, conocidos por su nombre en latín "nevi" en terminología médica, no son necesariamente precursores del melanoma, sino que son un factor de riesgo para el melanoma. Los hallazgos proporcionan evidencia de que los médicos podemos avanzar con una observación clínica cercana en lugar de una nueva escisión de nevos moderadamente displásicos con márgenes positivos. Los datos también resaltan la necesidad de una detección continua de pacientes con nevos displásicos por un riesgo futuro de melanoma.

25 octubre 2018

Las Comunicaciones en el Cerebro Autista varían en términos Biológicos


Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de San Diego, que estudiaba imágenes de resonancia magnética de cerebros de niños en edad escolar, descubrió patrones de comunicación neuronal que involucran a la amígdala que es la responsable del procesamiento de la información social. En los niños con TEA, las conexiones de la amígdala con otras partes del cerebro demostraron ser más débiles en algunas regiones, y más fuertes en otras, en comparación con los niños con el desarrollo típico de la misma edad. La región del cerebro que mostró diferencias marcadas en conexión con la amígdala fue la corteza occipital, ubicada en la parte posterior del cerebro, involucrada en la codificación de las expresiones faciales, la mirada y otras señales faciales. Los hallazgos apuntan a posibles "marcadores" cerebrales para los trastornos del espectro autista que caracterizan aún más la condición en términos biológicos y no solos de comportamiento. Los resultados se basaron en imágenes cerebrales de resonancia magnética que revelaron conexiones más débiles entre la amígdala y la corteza occipital y además, mostraron que el fortalecimiento esperado de las conexiones entre la amígdala y la corteza frontal que tiene lugar durante la adolescencia en los jóvenes con desarrollo típico estuvo totalmente ausente en los participantes con TEA. La comprensión de la biología detrás de los TEA permitirá tomar decisiones clínicas mejoradas relacionadas con el diagnóstico o pronóstico y posiblemente a intervenciones más específicas y enfocadas en circuitos cerebrales basados ​​en el nivel de conexiones cerebrales únicas identificadas en el cerebro. La Investigación fue publicada en la Revista Americana de Psiquiatría.


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