Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Tel Aviv ofrece una esperanza real a millones de personas en todo el mundo afectadas por lesiones de la médula espinal (LME), una afección devastadora en la que el daño continúa extendiéndose después del traumatismo inicial, lo que a menudo resulta en una discapacidad irreversible a largo plazo.
El estudio, presenta un enfoque terapéutico innovador que reduce el daño a las células nerviosas tras una lesión, disminuye la inflamación y la formación de cicatrices y, por lo tanto, mejora significativamente la recuperación funcional. Los investigadores explican que uno de los principales problemas en las lesiones medulares es un proceso que se produce minutos después de la lesión: la acumulación de un neuroquímico llamado glutamato, que daña aún más las células nerviosas, generando una respuesta inflamatoria local, degeneración que provoca cicatrices y un daño progresivo extenso. Hasta la fecha, ningún tratamiento ha sido aprobado por la FDA/EMA para detener este proceso y prevenir la discapacidad permanente.
El nuevo método introduce un enfoque terapéutico novedoso: en lugar de intentar bloquear la actividad dañina en el cerebro, los investigadores encontraron una manera de eliminar el exceso de glutamato a través del torrente sanguíneo en las primeras horas posteriores a la lesión.
En experimentos con modelos animales, el nuevo tratamiento redujo drásticamente los niveles de glutamato tras la lesión, minimizando la inflamación y la muerte de las células nerviosas, y preservando la estructura del tejido neural, como los axones y las sinapsis. Quizás lo más impresionante fue el resultado funcional: los animales tratados mostraron una marcada mejoría en la marcha y la movilidad en tan solo dos días, alcanzando hasta el 80 % de la función motora normal dos meses después del tratamiento, en comparación con aproximadamente el 30 % en el grupo no tratado. Otra ventaja importante es el amplio margen de tiempo terapéutico. Los investigadores descubrieron que el tratamiento sigue siendo eficaz incluso ocho horas después de la lesión, un plazo que se considera realista en situaciones de emergencia médica reales. Administrado mediante una simple inyección intravenosa, el tratamiento puede ser proporcionado por los primeros intervinientes en el lugar del incidente, deteniendo así la cascada de daños en sus primeras etapas. Al reducir el exceso de glutamato, lograron proteger las células nerviosas y mejorar significativamente las funciones motoras y cognitivas. Si logran obtener resultados similares en humanos, este estudio podría revolucionar el enfoque terapéutico de las lesiones medulares y otras afecciones neurológicas. Junto con otras tecnologías médicas y de rehabilitación avanzadas que se están implementando, esta innovación puede contribuir a crear un futuro en el que las lesiones medulares ya no condenen a las personas a una vida en silla de ruedas.
El estudio fue publicado recientemente en la revista Inflammation and Regeneration


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