Una dieta puede reducir significativamente el riesgo de fracturas de cadera y fracturas en general, según una nueva e importante revisión de la Universidad de Chester.
Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad analizaron en detalle 30 estudios con más de 500.000 adultos para obtener nuevos conocimientos sobre cómo las dietas populares afectan la salud ósea. Esta revisión sistemática y metaanálisis exhaustivos, reunió hallazgos para determinar las tendencias y evaluar el impacto de las dietas mediterránea, de restricción calórica, alta en proteínas, baja en carbohidratos y cetogénica en la salud ósea de adultos. Las dietas cetogénicas se caracterizan por una marcada reducción de carbohidratos, acompañada de un consumo moderado a alto de grasas.
Los resultados, publicados recientemente en la revista Nutrients, revelan que, si bien los patrones dietéticos no mostraron un impacto significativo en la densidad mineral ósea (DMO), la adherencia a una dieta mediterránea redujo significativamente el riesgo de fracturas de cadera y fracturas en general. Por el contrario, la restricción calórica se asoció consistentemente con un aumento de los marcadores de degradación ósea. Las dietas ricas en proteínas y bajas en carbohidratos tuvieron efectos mixtos o neutrales.
Si bien los tratamientos farmacológicos siguen siendo fundamentales para el manejo del dolor musculoesquelético, cada vez se presta más atención a las estrategias complementarias y no farmacológicas, como las intervenciones en el estilo de vida, en particular la dieta, como factores modificables que influyen en la salud de los huesos, los músculos y las articulaciones.
El estudio describe cómo la nutrición desempeña un papel fundamental en la salud ósea, actuando a través de múltiples vías que van más allá del aporte de nutrientes aislados. Si bien el calcio, la vitamina D y las proteínas son fundamentales para la salud y el mantenimiento óseo, los patrones dietéticos influyen en general en los resultados musculoesqueléticos al integrar un amplio espectro de compuestos bioactivos, micronutrientes e interacciones de macronutrientes.
Este trabajo aclara la compleja relación entre la nutrición y la salud musculoesquelética, reforzando la dieta mediterránea como una estrategia dietética práctica para reducir el riesgo de fracturas e informando las pautas para el manejo de la salud ósea.


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