Cuando un rinovirus, la causa más frecuente del resfriado común, infecta el revestimiento de nuestras fosas nasales, nuestras células trabajan juntas para combatir el virus activando un arsenal de defensas antivirales.
En un artículo publicado en
Cell Press Blue, los investigadores demuestran cómo las células de nuestra
nariz trabajan juntas para defendernos del resfriado común y sugieren que la
defensa de nuestro cuerpo al rinovirus generalmente predice si nos resfriamos o
no, así como qué tan graves serán nuestros síntomas. Para ello, los
investigadores crearon tejido nasal humano cultivado en laboratorio. Cultivaron
células madre nasales humanas durante cuatro semanas mientras exponían la
superficie superior al aire. En estas condiciones, las células madre se
diferenciaron en un tejido con muchos de los tipos de células que se encuentran
en las fosas nasales humanas y en el revestimiento de las vías respiratorias
pulmonares, incluidas células que producen moco y células con cilios.
El modelo permitió al equipo
examinar las respuestas coordinadas de miles de células individuales a la vez y
probar cómo cambiaban las respuestas cuando se bloqueaban los sensores
celulares que detectan el rinovirus. Al hacerlo, los investigadores observaron
un mecanismo defensivo que mantiene a raya las infecciones por rinovirus,
coordinado por interferones, proteínas que bloquean la entrada y la replicación
de los virus.
Al detectar el rinovirus, las
células del revestimiento nasal producen interferones, que inducen una defensa
antiviral coordinada de las células infectadas y vecinas, haciendo que el
entorno sea inhóspito para la replicación viral. Si los interferones actúan con
la suficiente rapidez, el virus no puede propagarse. Cuando los investigadores
impidieron esta respuesta experimentalmente, el virus infectó rápidamente
muchas más células, causando daños y, en algunos casos, la muerte de los
organoides infectados.
La investigación también
reveló otras respuestas al rinovirus que se activan cuando aumenta la
replicación viral. Por ejemplo, el rinovirus puede activar un sistema de
detección diferente que provoca que las células infectadas y no infectadas
produzcan sinérgicamente un exceso de moco, aumenten la inflamación y, en
ocasiones, causen problemas respiratorios. Estas respuestas pueden ser buenos
objetivos para intervenir en la infección por rinovirus y promover una
respuesta antiviral saludable, dicen los investigadores.
El equipo reconoce que los
organoides utilizados contienen tipos de células limitados en comparación con
los del cuerpo, ya que en el cuerpo una infección atrae a otras células,
incluidas las del sistema inmunológico, para unirse a la defensa contra la infección
por rinovirus. Comprender cómo otros tipos de células y factores ambientales en
los conductos nasales y las vías respiratorias calibran la respuesta del cuerpo
a la infección por rinovirus es un próximo paso importante de este trabajo.


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