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29 de diciembre de 2009

Psicoterapia Antiobesidad

Un estudio de la Universidad de Ciencias de la Salud, en Bethesda (EEUU), utilizo un programa de educación sanitaria, conocido como psicoterapia interpersonal (PI), que busca la mejora de las relaciones interpersonales y la reorientación de las dificultades sociales e interpersonales que influyen en el descontrol de la ingesta. La PI es eficaz contra la depresión, pero también en los comedores compulsivos adultos. Todos los participantes eran adolescentes, los cuales completaron 12 semanas del programa de educación o de sesiones de PI. Un año después, los autores del trabajo los volvieron a evaluar. Uno de los primeros datos que se desprende de la investigación es que entre las participantes comedores compulsivos, el número de atracones se redujo significativamente en el grupo que recibió la psicoterapia en comparación con el que se sometió a las clases de educación sanitaria. Pero más importante aún fue el hecho de que el Índice de Masa Corporal se estabilizó y se redujo en mayor medida entre las que se sometieron a las sesiones de PI en lugar de recibir el programa educativo. La psicoterapia es un tratamiento factible y bien aceptado para las jóvenes con elevado riesgo de padecer obesidad, puede prevenir el sobrepeso, así como los malos hábitos alimenticios de los adolescentes.

1 comentario :

  1. Desde 1994, año en que se publica la clonación del gen de la leptina en humanos, adquiere importancia el tejido adiposo como glándula de secreción interna. Este hecho ha permitido profundizar en la etiopatogenia de la obesidad y plantear tratamientos más racionales. consulta medico pediatra medico doctor dermatologo veterinario veterinario lawyer online consulta abogado abogado abogado abogado abogado psicologo doctor psicologo abogado abogado Es una experiencia constatada de los clínicos que nos dedicamos al tratamiento de estos pacientes que la obesidad no suele ser percibida como una enfermedad ni por los pacientes ni por la mayor parte de los terapeutas, debido a lo cual el objetivo terapéutico es sencillamente adelgazar una cantidad determinada de kilogramos, lo que se considera un éxito del tratamiento. Pero también sabemos que prácticamente todos esos pacientes experimentan una recuperación del peso en un período más o menos largo. Además, entran en una dinámica de pérdida de peso seguida de una posterior recuperación, y un nuevo descenso, pero cada vez de menos kilogramos (efecto yoyó), y vuelta a recuperar, no sólo los que tenían, sino alguno más, para acabar en un peso final muy elevado como consecuencia de las diferentes dietas seguidas a lo largo de la vida. Esto indica que la obesidad no es percibida como una enfermedad crónica ni por el paciente ni por el terapeuta.El seguimiento a largo plazo de estos pacientes permite conocer que la respuesta metabólica a las modificaciones (restricciones dietéticas) no sigue fielmente las leyes de la termodinámica. Así, es habitual que un paciente que por primera vez realiza un tratamiento adelgazante pierda una cantidad significativa de peso en un período relativamente corto. A continuación se produce la citada recuperación ponderal, que suele sobrepasar al peso de partida. Un segundo intento de adelgazar con similares maniobras produce una pérdida menor y una recuperación más rápida del peso, y así sucesivamente. Por ello, en los pacientes con obesidad grave el grado de ésta es directamente proporcional al número de intentos temporales realizados. Esto indica que el organismo sufre un proceso metabólico de adaptación, potenciando su capacidad ahorradora de energía. Una de las teorías más en boga para explicar este fenómeno es la de los genes ahorradores9

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