Investigadores de la Universidad de Yale identificaron un mecanismo previamente desconocido mediante el cual un nutriente abundante en la carne roja y comúnmente utilizado en suplementos para el ejercicio puede amplificar la inflamación.
La molécula L-carnitina también se encuentra de forma natural en el organismo y alcanza altas concentraciones en el músculo esquelético. Es conocida principalmente por promover el transporte de las grasas a las mitocondrias para que puedan descomponerse y convertirse en energía El descubrimiento surgió de la investigación que los científicos llevaron a cabo sobre los cambios metabólicos que se producen durante la sepsis, una afección potencialmente mortal en la que la respuesta del cuerpo a la infección daña sus propios tejidos y órganos.
Los investigadores expusieron ratones a lipopolisacárido (LPS), un componente bacteriano comúnmente utilizado para simular la inflamación que se observa durante la sepsis. Tras la exposición al LPS, los niveles de L-carnitina en sangre disminuyeron considerablemente, según descubrieron los investigadores. Este resultado inesperado llevó al equipo a investigar cómo la L-carnitina estaba empeorando los resultados. Experimentos con células inmunitarias de ratones y humanos revelaron que la L-carnitina activaba el inflamasoma de pirina, parte del sistema de alarma interno de la célula. Esto desencadenó una cascada inflamatoria que involucraba a la IL-17, una molécula de señalización inflamatoria, lo que aumentó la mortalidad en los ratones. Estos hallazgos podrían abrir una nueva vía para la investigación sobre la sepsis y una posible diana terapéutica como es la IL-17
Los investigadores encontraron evidencia que respalda esta idea en la rabdomiólisis, una afección en la que el músculo esquelético dañado se descompone rápidamente y libera su contenido al torrente sanguíneo, lo que puede causar una lesión renal aguda. En un modelo de rabdomiólisis en ratones, el transporte de L-carnitina y la activación del inflamasoma de pirina contribuyeron a la inflamación, lo que sugiere que las células inmunitarias pueden interpretar la L-carnitina liberada por el músculo dañado como una señal de advertencia. Esta vía metabólica también podría ser relevante para afecciones inflamatorias crónicas como las enfermedades cardiovasculares, la enfermedad inflamatoria intestinal y el cáncer, aunque se necesita más investigación para determinar si contribuye a estas enfermedades.
Los hallazgos también plantean interrogantes sobre la L-carnitina dietética. Las personas que siguen una dieta omnívora típica obtienen la mayor parte de su L-carnitina a través de los alimentos, mientras que los vegetarianos y veganos tienden a producir más en el organismo y presentan niveles más bajos en general. Sin embargo el estudio analizó la L-carnitina de forma aislada sin incluir la carne roja ni los suplementos y no demuestra que su consumo cause inflamación.
En adelante, los investigadores esperan comprender mejor cómo interactúan los componentes individuales de la dieta con la salud subyacente y el estado inflamatorio de una persona.
El estudio fue publicado en la revista Cell.


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