En los últimos cinco años, los medicamentos llamados GLP-1 han revolucionado el tratamiento de trastornos metabólicos como la obesidad, la diabetes y la enfermedad del hígado graso, estos fármacos son muy eficaces para ayudar a las personas a perder peso y controlar sus niveles de azúcar en sangre. Sin embargo, también conllevan algunos riesgos.
Algunas personas que toman GLP-1 experimentan náuseas y otros efectos secundarios gastrointestinales difíciles de controlar. Además, al suprimir el apetito y reducir la ingesta de alimentos, pueden provocar deficiencias nutricionales y pérdida de masa muscular, lo que puede derivar en fragilidad y otros problemas a largo plazo.
En la Universidad de California en Berkeley, los investigadores han descubierto un nuevo tratamiento para la obesidad y la diabetes que funciona aumentando el gasto energético estimulando el metabolismo en lugar de limitar la ingesta de energía.
En un estudio publicado en la revista Science Advances, los investigadores demuestran que un compuesto molecular llamado ácido 5-tetradeciloxi-2-furoico (TOFA) puede bloquear la producción de lípidos como el colesterol y los triglicéridos, al tiempo que activa genes que ayudan a las células a quemar grasa y generar energía.
En experimentos con ratones, los investigadores descubrieron que el TOFA mejoraba la sensibilidad a la insulina y el control de la glucosa, reducía los triglicéridos y mejoraba las características de la enfermedad del hígado graso. Cuando los ratones obesos tomaron el compuesto, perdieron peso debido a la grasa, pero no experimentaron una pérdida significativa de masa muscular magra.
El TOFA se descubrió en la década de 1970 y pertenece a una clase de compuestos llamados inhibidores de la ACC, que ayudan a bloquear la producción de lípidos en el organismo. Si bien varios inhibidores de la ACC han alcanzado la fase intermedia de los ensayos clínicos, ninguno ha sido aprobado para el tratamiento de enfermedades metabólicas. Esto se debe principalmente a que muchos de estos compuestos también pueden elevar los triglicéridos, lo que supone un riesgo significativo para la salud cardiovascular.
En el nuevo estudio, los investigadores descubrieron que el TOFA no solo actúa como un inhibidor de la ACC, sino que también activa el PPARα y el PPARδ, receptores celulares que activan genes que permiten a las células absorber grasa y quemarla para obtener energía. En ratones, esto provocó que las células consumieran hasta un 18 % más de energía, sin que se produjeran cambios en la actividad física ni aumento de la temperatura corporal. Quizás debido a este doble mecanismo, TOFA tampoco elevó los triglicéridos como otros inhibidores de la ACC.
Cuando los investigadores administraron a los ratones dos compuestos distintos uno para bloquear la producción de lípidos y otro para aumentar el gasto energético descubrieron que la combinación no era tan eficaz para mejorar la salud metabólica general como el TOFA solo.
Los investigadores también exploraron si el TOFA podría utilizarse junto con medicamentos GLP-1 como la semaglutida y la tirzepatida. En ratones, observaron que la combinación de TOFA con estos fármacos GLP-1 produjo mayores mejoras en el peso corporal, el control de la glucosa, los niveles de insulina y los triglicéridos que cualquiera de los tratamientos por separado.
Los investigadores advierten que TOFA solo se ha estudiado en animales y que su seguridad y eficacia en humanos aún no se han comprobado.


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