Un estudio reciente, en el que participaron investigadores de psicología de la Universidad de Binghamton, analiza cómo la falta de sueño altera la comunicación cerebral a lo largo de la vida adulta, examinando específicamente cómo varían estos cambios según la edad y el sexo biológico.
Los investigadores analizaron escáneres cerebrales de dos
grandes grupos, con un total de más de 1300 participantes, para observar cómo
se conectan las redes neuronales en estado de reposo en personas que reportan
una mala calidad del sueño. Apreciaron que el cerebro de las personas mayores
que duermen mal parece sufrir una alteración general en sus sistemas de
regulación del sueño. Los adultos en edad universitaria con mala calidad de
sueño mostraron regiones cerebrales hiperconectadas relacionadas con el
movimiento, lo que sugiere que sus cuerpos no están físicamente preparados para
dormir. En los adultos mayores, generalmente de 65 años o más, estas mismas
regiones presentaban hipoconectividad; en cambio, mostraron hiperconectividad
en regiones cerebrales relacionadas con la cognición.
En concreto, las mujeres mayores con problemas de sueño
mostraron una hiperconectividad anormal entre la red neuronal por defecto
(RND), implicada en los pensamientos internos y la memoria, y la red
frontoparietal (RFP), implicada en la atención sostenida y la memoria de
trabajo. Este patrón de sobrecomunicación se relacionó directamente con un peor
rendimiento de la memoria y refleja los patrones de conectividad cerebral
observados en las etapas preclínicas y asintomáticas de la enfermedad de
Alzheimer.
Actualmente, se desconocen las razones de estas
diferencias. Es posible que los adultos mayores se habitúen a la
hiperactivación o desarrollen mecanismos de afrontamiento, como la disposición
a tomar medicamentos para dormir. Otro factor posible es la rumiación, un
estado de pensamiento excesivo que suele asociarse con la ansiedad o la
depresión, aunque cualquier persona puede experimentarla según su situación
personal.
La depresión tiene una relación compleja con la demencia,
y algunos estudios muestran un vínculo entre ambas afecciones. Otras
investigaciones sugieren que la depresión puede asemejarse al deterioro
cognitivo, pero la función cognitiva mejora una vez que las personas reciben
tratamiento para la depresión.
La hiperconectividad entre la DMN y la FPN se asoció con
un deterioro cognitivo con el tiempo, lo que sugiere que las consecuencias
cognitivas se derivan de la alteración del sueño o del aumento de la
conectividad entre estas redes. Cada vez hay más indicios de que la
conectividad entre redes neuronales, especialmente con la red neuronal por
defecto (DMN), es una señal temprana de deterioro de la salud cerebral. Por
ello, dormir lo suficiente es fundamental.
Para los adultos jóvenes, los esfuerzos por reducir la
activación antes de acostarse podrían ser útiles, como escribir un diario para
disminuir la cantidad de pensamientos. Sin embargo, para los adultos mayores,
los mecanismos son menos claros, dado que la hiperactivación podría no ser la
causa.
Este artículo titulado "La calidad del sueño se
asocia de manera diferente con la conectividad de la red neuronal por defecto y
la red de prominencia según la edad y el sexo" se publicó en la revista
Neurobiology of Aging.


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