A medida que la población de edad avanzada experimenta un aumento sin precedentes del dolor y la inflamación articular.
Un estudio de la Universidad de Alabama en Huntsville (UAH), que forma parte del Sistema Universitario de Alabama, sugiere que el ultrasonido continuo de baja intensidad puede ayudar a cambiar la respuesta inmunitaria del cuerpo, pasando de una inflamación prolongada a la reparación de los tejidos. Este descubrimiento podría contribuir a nuevos tratamientos para las lesiones articulares y la osteoartritis postraumática.
La investigación examina cómo una forma no invasiva de ultrasonido afecta a los macrófagos, células inmunitarias especializadas que desempeñan un papel fundamental tanto en la inflamación como en la cicatrización.
El equipo de la UAH investigó si el ultrasonido continuo de baja intensidad podría estimular a los macrófagos a alejarse de este estado inflamatorio prolongado y dirigirse hacia uno asociado con la reparación de los tejidos. En un estado 'M1', los macrófagos promueven la inflamación para combatir el daño o la infección, pero la actividad M1 prolongada también puede dañar el tejido
en cambio, los macrófagos tipo M2 favorecen la reparación y recuperación de los tejidos. Inducir un cambio en los macrófagos hacia un estado similar al M2 es importante, ya que puede ayudar a reducir la inflamación crónica y, al mismo tiempo, promover la curación de las articulaciones dañadas.
Para reproducir con mayor precisión lo que ocurre tras una lesión articular, los investigadores utilizaron fragmentos de fibronectina moléculas producidas durante la degradación tisular en lugar de recurrir únicamente a los métodos de laboratorio tradicionales para inducir la inflamación. Esta innovación permitió al equipo crear un modelo que se asemeja más al entorno biológico dentro de una articulación lesionada. Para respaldar el estudio, combinaron la "transcriptómica", el análisis a gran escala de la actividad genética, con una técnica computacional avanzada denominada "agrupamiento diferencial". Esta técnica permite encontrar grupos de genes que se comportan de manera similar ante un cambio, en lugar de simplemente agrupar genes que se parecen en general. En lugar de examinar genes individuales de forma aislada, este enfoque permitió a los investigadores identificar cambios coordinados en grupos de genes, lo que proporcionó una visión más amplia de cómo responden las células inmunitarias al tratamiento con ultrasonidos.
Los resultados mostraron que el ultrasonido continuo de baja intensidad redujo los marcadores asociados con la inflamación, al tiempo que aumentó los marcadores vinculados a un estado de macrófago más reparador, similar al M2.
Si bien el trabajo aún se encuentra en la fase de investigación de laboratorio, los hallazgos resaltan el potencial de las tecnologías no farmacológicas y no invasivas para influir en el comportamiento inmunitario y favorecer la curación tras una lesión. Los investigadores creen que este enfoque podría complementar futuras terapias destinadas a ralentizar la progresión de la osteoartritis y mejorar la recuperación después de un traumatismo articular.
El estudio fue publicado en Scientific Reports


No hay comentarios :
Publicar un comentario