19 octubre 2026

Los antibióticos aumentan el riesgo de sufrir síndrome del intestino irritable


El uso de antibióticos desde la infancia hasta la edad adulta temprana se asoció con una mayor probabilidad de padecer síndrome del intestino irritable (SII) a los 24 años, y esta probabilidad aumenta a medida que se incrementaba el número de recetas de antibióticos.

Investigaciones previas han sugerido una relación entre el uso de antibióticos y el SII, la evidencia sobre si la exposición durante la infancia se asocia con el SII en la edad adulta sigue siendo inconsistente. Para abordar esta deficiencia, los investigadores analizaron datos de 2853 participantes, las recetas de antibióticos las obtuvieron del registro cuando los participantes tenían entre 9 y 11 años, hasta un año antes de que se evaluara el síndrome del intestino irritable (SII) a los 24 años.

Los investigadores examinaron si los participantes habían recibido antibióticos, el número total de recetas recibidas y los tipos de antibióticos recetados. A mayor número de recetas, mayor probabilidad de padecer síndrome del intestino irritable. A los 24 años, el 10,0% de los participantes padecía síndrome del intestino irritable (SII), de los cuales el 79,4% eran mujeres. El uso de antibióticos fue más frecuente entre quienes padecían SII: el 87,8% los recibió durante el período de estudio, en comparación con el 80,2% de quienes no lo padecían. Tras ajustar por sexo y nivel socioeconómico familiar, quienes habían recibido antibióticos tenían 1,5 veces más probabilidades de padecer síndrome del intestino irritable (IC del 95 %, 1,0–2,2) en comparación con quienes no los habían recibido. La probabilidad de padecer síndrome del intestino irritable (SII) aumentó progresivamente con el número de recetas de antibióticos (p para la tendencia <0,001). En comparación con quienes no recibieron antibióticos, los participantes que recibieron una o dos recetas tuvieron 1,3 veces más probabilidades de padecer SII (IC del 95 %, 0,9–2,0), aumentando a 1,6 veces (IC del 95 %, 1,0–2,4) con tres a cinco recetas y a 1,7 veces (IC del 95 %, 1,1–2,6) con seis o más.

Al examinar las clases individuales de antibióticos, las tetraciclinas y las cefalosporinas siguieron estando significativamente asociadas con una mayor probabilidad de padecer síndrome del intestino irritable (SII) tras ajustar por sexo y nivel socioeconómico familiar. El uso de tetraciclinas se asoció con una probabilidad 1,4 veces mayor (IC del 95 %, 1,1–1,8) de padecer SII, mientras que tres o más prescripciones de cefalosporinas se asociaron con una probabilidad 6,0 veces mayor (IC del 95 %, 1,9–18,8).

Si bien el estudio no investigó por qué la exposición a los antibióticos se asoció con el síndrome del intestino irritable, una posible explicación para dicha asociación tiene que ver con la microbiota intestinal. Estudios previos han demostrado que los antibióticos pueden alterar la microbiota intestinal, y estudios observacionales sugieren que estos cambios pueden persistir durante varios años y ser más pronunciados tras tratamientos repetidos. Dado que se cree que las alteraciones de la microbiota intestinal influyen en el síndrome del intestino irritable (SII), esta podría ser una posible vía que explique la asociación.

Estos hallazgos refuerzan la evidencia epidemiológica de un posible vínculo entre la exposición a antibióticos y el síndrome del intestino irritable, y justifican una mayor investigación sobre esta relación, aunque no establecen una relación de causalidad. Los antibióticos siguen siendo un tratamiento importante, y en ocasiones esencial, para las infecciones bacterianas, y estos hallazgos no deberían desincentivar su uso cuando sean necesarios. Más bien, resaltan la posibilidad de efectos a largo plazo por la exposición repetida y refuerzan las razones para evitar la prescripción innecesaria de antibióticos.

Este estudio fue presentado en la UEG Week 2026.

No hay comentarios:

Publicar un comentario