17 septiembre 2026

El cerebro al envejecer no se deteriora prioriza la sabiduría sobre los detalles


El cerebro envejecido suele ser visto desde la perspectiva del deterioro cognitivo, considerándose que los adultos mayores compensan la pérdida de memoria. 

Una nueva investigación de la Universidad de Arizona argumenta que la cognición en la vejez es una fase natural del desarrollo humano, y se denomina envejecimiento adaptativo. Esta hipótesis podría explicar por qué los adultos mayores son especialmente aptos para la enseñanza, la mentoría, la narración de historias y otras funciones que les permiten compartir el conocimiento y la sabiduría acumulados con las generaciones más jóvenes.

El hipocampo ayuda al cerebro a captar los detalles de una experiencia, mientras que la corteza frontal se centra más en el significado general o la esencia. Durante el envejecimiento saludable, el cerebro naturalmente resta importancia al hipocampo y depende más de la corteza frontal.

Una persona mayor posee un vasto bagaje de conocimientos. Integrar una nueva experiencia con ese conocimiento puede ser más útil que conservar cada detalle. Los investigadores sostienen que, a medida que las personas envejecen, el cerebro cambia sus prioridades: en lugar de recopilar información muy detallada, se centra en comprender el significado y los conceptos más amplios que subyacen a una experiencia.

Este cambio, que también se observó en modelos animales, podría tener una función evolutiva, al ayudar a los adultos mayores a proteger y utilizar lo que han aprendido, esto podría favorecer el juicio, la mentoría y la transmisión de conocimientos a las generaciones más jóvenes. Este marco conceptual también puede ayudar a los investigadores a distinguir el envejecimiento saludable de la enfermedad de Alzheimer. En la enfermedad de Alzheimer, los procesos patológicos que involucran proteínas como el amiloide y la tau pueden descarrilar el cambio de desarrollo del cerebro desde el hipocampo a la corteza frontal, que generalmente ocurre entre la quinta y la séptima década de la vida.

Para los adultos mayores, intentar que un cerebro envejecido funcione como uno joven, centrándose en detalles específicos en lugar de en el panorama general, puede ser contraproducente. Para muchas personas, el procesamiento de la información probablemente no debería depender tanto del hipocampo a partir de los 60 o 70 años. En cambio, la sociedad puede aprovechar las fortalezas naturales del cerebro que envejece y ayudar a cultivarlas. Esto podría incluir fomentar la conexión social, en particular las relaciones intergeneracionales que permiten a los adultos mayores compartir su sabiduría.

Las personas mayores tienen un cerebro que ha estado activo durante décadas y ha vivido mucho y hay un valor inmenso y generalmente no lo aprovechamos adecuadamente.

Esta investigación fue publicada en la revista Perspectives on Psychological Science


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