Si bien los algoritmos de las redes sociales se han vuelto excelentes para relacionar los hábitos de visualización de un usuario con contenido personalizado y específico estos pueden influir negativamente en la salud mental del usuario.
La Facultad de Ciencias del Comportamiento y del Cerebro de la universidad de Texas en Dallas realizo un estudio de prueba de concepto que exploro los vínculos entre el contenido recomendado por algoritmos, y cómo el cerebro procesa ese contenido con los síntomas de la depresión.
En el estudio, evaluaron a 60 adultos jóvenes con una edad promedio de 20 años mediante escalas validadas de ansiedad y depresión. Posteriormente, vieron dos conjuntos de videos: videos recomendados personalmente desde sus propias cuentas de redes sociales que además se clasificaron por tipo de contenido, y videos de tendencia general. Registraron la actividad cerebral mediante EEG para medir la asimetría alfa frontal, una medida bien establecida del procesamiento emocional y la motivación.
En lugar de reflexiones posteriores, analizaron el procesamiento de las emociones en tiempo real y documentaron las reacciones al ver recomendaciones personalizadas. En ese sentido, este estudio es innovador. Las investigaciones previas se basaban en encuestas y autoinformes.
El estudio consideró el tiempo total frente a la pantalla como un factor de confusión o externo, como se hace en la mayoría de las investigaciones sobre este tema. El tiempo frente a la pantalla podría tener una relación débil con la salud mental porque no siempre es negativo.
Los resultados del estudio confirmaron que a los participantes con más síntomas depresivos se les mostraron recomendaciones con contenido más depresivo, y su actividad cerebral determinada mediante la asimetría alfa frontal fue característica de la depresión. Este patrón difiere de su actividad cerebral al ver videos de actualidad. Lo que indica es que, si se siente deprimido, los algoritmos lo reflejan. El uso continuado refuerza este círculo vicioso.
La categoría más común de videos recomendados a los jóvenes adultos se centra en las relaciones sociales, ya sean románticas o de amistad. Los sentimientos expresados por los participantes pueden influir en las recomendaciones de las aplicaciones. Ver menos vídeos sobre relaciones sociales positivas también se asoció con una asimetría alfa frontal derecha relativa, o con sentimientos más negativos.
Los investigadores esperan destacar maneras de desarrollar hábitos saludables de uso de las redes sociales para evitar que se intensifique el estado de ánimo negativo. La principal intervención ahora consiste en educar a las personas sobre cómo interactuar con las redes sociales de forma más crítica y eficaz. Se debe seleccionar contenido positivo y limitar el negativo siguiendo e interactuando con los creadores adecuados. Los padres también pueden ser más conscientes de cómo los algoritmos influyen en el estado de ánimo, pero limitar el tiempo que los adolescentes pasan en las redes sociales no les enseñará a responder de una manera útil o adaptativa. Reducir el tiempo frente a las pantallas no funciona hoy en día, si le dice a su hijo adolescente que no use el teléfono, es como si le estuviera quitando su vida es mejor regular lo que pueden ver.
Los investigadores están recopilando datos de un grupo de adolescentes de entre 13 y 16 años para un posible estudio a largo plazo que permita comprender los efectos emocionales de las sugerencias de los algoritmos a lo largo del tiempo.
El estudio fue publicado en la revista Computers in Human Behavior

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