Desde hace varios años, la investigación sobre el sueño se centra intensamente en si la estimulación auditiva dirigida durante el sueño puede mejorar la consolidación de nuevos recuerdos.
Un equipo de investigación en Friburgo, ha descubierto
que los estímulos auditivos durante el sueño también pueden tener consecuencias
indeseables. Los sonidos que se reproducen aleatoriamente durante el sueño
dificultan la consolidación de nuevos recuerdos, ya que interrumpen el sueño
profundo y, por lo tanto, alteran la propagación de las ondas cerebrales
lentas. Estas últimas se consideran un componente clave de la formación de la
memoria, puesto que promueven significativamente el intercambio de información
entre diferentes regiones del cerebro.
Veinte adultos participaron en el estudio, durante dos
días de prueba, aprendieron información general y una secuencia de movimientos
de dedos antes de tomar una siesta de tres horas por la tarde. Mientras
dormían, los investigadores registraron su actividad cerebral y las fases del
sueño mediante electroencefalografía (EEG).
En un día de prueba, los participantes escucharon sonidos
aleatorios durante el sueño, consistentes en una secuencia de pequeños clics;
en el otro, reinaba el silencio. Tras la siesta, los investigadores evaluaron
la capacidad de los participantes para recordar la información aprendida.
Los sonidos reproducidos aleatoriamente apenas acortaron
la duración total del sueño. En cambio, alteraron principalmente la composición
del sueño: los participantes pasaron significativamente menos tiempo en sueño
profundo y más tiempo en fases de sueño ligero.
Además, las ondas cerebrales lentas se producían con
menor frecuencia y alcanzaban menos regiones cerebrales. Precisamente esta
alteración en su propagación fue decisiva para el rendimiento de la memoria
significativamente inferior.
El trabajo se publico en la revista iScience

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