Investigadores de la Escuela de Medicina Icahn del Mount Sinai han descubierto que la exposición a sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), comúnmente conocidas como "sustancias químicas persistentes", durante el embarazo y la primera infancia se asocia con un aumento de la inflamación intestinal en la niñez.
Los hallazgos, publicados en la
revista Clinical Gastroenterology and Hepatology, aportan nuevas pruebas de que
la exposición ambiental durante etapas críticas del desarrollo puede influir en
la salud intestinal a largo plazo y en el riesgo futuro de enfermedad
inflamatoria intestinal (EII).
Este estudio es el primero en
demostrar que la exposición prenatal y temprana a PFAS se asocia
consistentemente con niveles elevados de calprotectina fecal un biomarcador de
inflamación intestinal comúnmente utilizado para monitorear la enfermedad
inflamatoria intestinal (EII).
Los investigadores midieron
las concentraciones de PFAS en sangre materna recolectada durante el embarazo,
sangre del cordón umbilical y muestras de sangre seca de recién nacidos, y
realizaron un seguimiento de los niños hasta por 11 años. En las cohortes de
nacimiento, los niveles más altos de la mezcla de PFAS se asociaron con niveles
más altos de calprotectina fecal en etapas posteriores de la infancia.
Las PFAS son una amplia
familia de compuestos químicos sintéticos utilizados en productos como
utensilios de cocina antiadherentes, envases de alimentos, tejidos resistentes
a las manchas y espumas extintoras. Dado que estos compuestos no se degradan
fácilmente, persisten en el medio ambiente y pueden acumularse en el cuerpo
humano con el tiempo, lo que conlleva una exposición generalizada.
Mediante un análisis químico
avanzado no dirigido, los investigadores detectaron PFAS en todas las muestras
biológicas de la primera infancia. Descubrieron que tanto los compuestos PFAS
tradicionales como los nuevos PFAS de reemplazo estaban asociados con la
inflamación intestinal, lo que sugiere que una amplia gama de estos compuestos
químicos puede influir en la salud intestinal de los niños.
Los investigadores enfatizan
que un nivel elevado de calprotectina fecal no significa que un niño vaya a
desarrollar EII. Más bien, es un biomarcador sensible de inflamación intestinal
que se ha asociado con un mayor riesgo futuro de EII. Dado que el estudio fue
observacional, no puede determinar si las PFAS causan directamente inflamación
intestinal o EII.
El equipo de investigación planea continuar el seguimiento de los participantes para determinar si los niños con mayor exposición temprana a las PFAS e inflamación intestinal tienen más probabilidades de desarrollar enfermedad inflamatoria intestinal más adelante en la vida. Los hallazgos también subrayan la importancia de las estrategias de salud pública dirigidas a reducir la exposición a las PFAS durante el embarazo y la primera infancia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario