03 junio 2026

Los antibióticos tienen efecto muy limitado en la faringitis estreptocócica


Según un estudio de la Universidad de Gotemburgo, los antibióticos para el dolor de garganta prácticamente no tienen efecto preventivo contra las infecciones estreptocócicas graves en la población.
El estreptococo del grupo A (EGA) es una bacteria común que puede causar una infección invasiva por EGA (EGAi) si ingresa, por ejemplo, a la sangre o los pulmones. Esta afección es potencialmente mortal y relativamente poco común, pero su incidencia ha aumentado en los últimos años en varios países. La prescripción de antibióticos para los dolores de garganta agudos no complicados, con el objetivo de prevenir la iGAS, tiene un efecto muy limitado a nivel poblacional.

Investigadores de la Universidad de Gotemburgo, al combinar la evidencia científica con los datos epidemiológicos de 2024, calcularon cómo las diferentes estrategias afectan la incidencia de iGAS.

Los resultados muestran que incluso en un escenario extremo en el que todos los pacientes que buscan atención médica por dolor de garganta son examinados y tratados si portan la bacteria, como máximo se podría prevenir el 6,7 % de los casos de iGAS en niños y el 2,8 % en adultos. La proporción de casos de iGAS que realmente se pueden prevenir con antibióticos es mucho menor de lo que se podría pensar. 

Los investigadores señalan varias razones por las que los antibióticos son ineficaces contra el estreptococo del grupo A invasivo (iGAS) a nivel poblacional. La mayoría de las personas que contraen dolor de garganta nunca acuden a un centro de salud. Quienes sí lo hacen, suelen buscar atención médica al tercer día de la enfermedad o más tarde, cuando ya han superado su período de mayor contagio. Además, entre el 15 % y el 25 % de los pacientes con iGAS se infectan por portadores asintomáticos, es decir, personas que se sienten completamente sanas y, por lo tanto, no deberían recibir antibióticos. El estudio concluye que una reducción del umbral para diagnosticar y tratar el dolor de garganta tendría graves consecuencias negativas para la atención primaria. Ampliar los criterios para la toma de muestras y el tratamiento con antibióticos supondría una enorme carga para la atención primaria y desplazaría a otros grupos de pacientes, por no hablar del riesgo de efectos secundarios de los antibióticos.

El estudio,fue  publicado en el International Journal of Infectious Diseases.

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