22 junio 2026

¿Cómo proyectan lograr curar totalmente el Asma usando la tecnología?


El asma es una enfermedad inflamatoria crónica (de larga duración) de las vías respiratorias. La inflamación y el estrechamiento de las vías respiratorias provocan síntomas respiratorios como sibilancias, dificultad para respirar, opresión en el pecho y tos. Estos síntomas pueden aparecer y desaparecer o persistir.

En los últimos 15 años, aproximadamente, las encuestas nacionales realizadas en varios países muestran un patrón de síntomas más graves y mayor número de ataques, independientemente de si el asma es leve, moderada o grave.

En algunas personas con asma, las vías respiratorias pueden estrecharse de forma permanente desde muy temprano. Esto puede significar que el asma de una persona no responda tan bien al tratamiento. Gran parte de esta carga es prevenible, y una cura eliminaría el problema. Un plan reciente para la reforma del asma en Australia describe los cambios en las políticas y prácticas que podrían contribuir a lograrlo.

En aproximadamente el 20 %-30 % de los casos (generalmente en niños), el asma mejora espontáneamente y entra en remisión. En esta fase, los síntomas disminuyen y el tejido de las vías respiratorias vuelve a la normalidad. Por lo tanto, en principio, todos los casos de asma deberían ser curables.

Las personas con asma grave que reciben ciertas terapias biológicas dirigidas a las vías inflamatorias también pueden experimentar lo que se denomina remisión sostenida durante el tratamiento. Esto significa un excelente control de los síntomas, ausencia de crisis, ausencia de necesidad de medicamentos de alivio y una función pulmonar optimizada. Si la remisión del asma se mantiene, se puede reducir el tratamiento, pero solo bajo estricta supervisión médica.

Una cura debería incluir: 1. Eliminación sostenida, es decir, ausencia de síntomas durante un período prolongado y función normal de las vías respiratorias.

2. Resolución (normalización) de la enfermedad subyacente, que puede incluir la ausencia de inflamación sostenida o estrechamiento de las vías respiratorias.

3. Reinicio de los procesos moleculares que desencadenan el asma. Por ejemplo, los marcadores de inflamación serían similares a los de una persona sin asma, o el tejido pulmonar de una persona ya no conserva "memorias moleculares" de haber estado permanentemente enferma.

La cura podría obtenerse con un nuevo tipo de medicamento que "desactive" el asma o "reinicie" los procesos subyacentes de "memoria molecular" que, de otro modo, perpetúan la enfermedad. Esto significaría que ya no sería necesaria la medicación continua.

También necesitaríamos saber si el asma se ha "curado" mediante pruebas para detectar un biomarcador específico o una combinación de biomarcadores en la sangre, el tejido de las vías respiratorias o el aire exhalado. Estos biomarcadores podrían ser moléculas específicas o características físicas, por ejemplo.

Tras tres a cinco años, y una vez confirmados por la reparación de los tejidos y los biomarcadores, tendríamos la certeza de que los mecanismos subyacentes se han desactivado realmente y que el asma se ha curado.

¿Cómo podríamos llegar allí?

La documentación de remisiones espontáneas y otras pruebas demuestran que el asma es reversible. También sabemos qué factores de riesgo para el asma como los antecedentes familiares, los antecedentes de alergias, el tabaquismo o la obesidad, y la exposición a una mala calidad del aire interactúan y se manifiestan a nivel molecular. Estas interacciones amplifican los procesos patológicos, dificultan la resolución de los síntomas y hacen que el tejido de las vías respiratorias permanezca en un estado patológico.

Por ejemplo, todos los niños contraen infecciones respiratorias virales, pero una combinación de riesgos genéticos y exposiciones provoca que algunos desarrollen cambios en las células que recubren sus vías respiratorias, lo que conduce a un asma persistente. Al combinar estos niveles de información con tecnologías de aprendizaje automático (inteligencia artificial), podríamos crear gemelos digitales de pacientes reales. De esta forma, podríamos comprender mejor los mecanismos subyacentes a su enfermedad y relacionarlos con fármacos generados por ordenador. Estos fármacos, denominados "in silico", podrían probarse en simulaciones, fabricarse, perfeccionarse y desarrollarse.

Los medicamentos actuales para el asma atenúan los factores que desencadenan la enfermedad, especialmente algunos tipos de inflamación, y suprimen los síntomas. Sin embargo, los medicamentos del futuro "corregirían y reprogramarían" las células enfermas para devolverles la salud. Para esta y otras iniciativas encaminadas a encontrar una cura para el asma, necesitamos priorizar nuestros esfuerzos de investigación, con la financiación adecuada. Reconocer la ambición y el potencial para curar el asma supone un cambio esencial en nuestra forma de pensar y en nuestras expectativas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario