21 abril 2026

Cómo el reloj biológico interno del hígado orquesta su secreción diaria


Cada día, el hígado almacena la grasa y la libera al torrente sanguíneo para proporcionar energía al cuerpo, suministrando vitalidad al corazón, los músculos y otros órganos durante las horas de mayor actividad. El hígado no libera grasa al torrente sanguíneo al azar. Al igual que gran parte de la fisiología humana, esta liberación diaria de grasa sigue un ritmo preciso, sincronizado con el reloj biológico. Pero, ¿qué señal molecular le indica al hígado cuándo debe actuar?

Un nuevo estudio del Instituto Salk revela una respuesta sorprendente: el factor de crecimiento de fibroblastos 1 (FGF1), una proteína cuya producción en el hígado aumenta y disminuye diariamente para desencadenar una liberación constante de grasa. En otras palabras, el hígado utiliza la señalización del FGF1 para regular la liberación de grasa y así proporcionar energía a tejidos como el corazón y los músculos cuando más la necesitan.

Los hallazgos, publicados en Nature Communications , arrojan luz sobre cómo se regula la secreción de grasa hepática en una fisiología sana y qué falla en la MASLD y otros trastornos metabólicos.

El equipo demostró que el FGF1 es un producto del reloj interno del hígado, que continúa aumentando y disminuyendo cada día incluso cuando se eliminan los horarios de alimentación y las señales de luz.

El FGF1 actúa uniéndose a un receptor en la superficie de las células hepáticas, lo que desencadena una reacción en cadena dentro de la célula, que incluye, sorprendentemente, la afectación de una proteína normalmente conocida como sensor de estrés celular, que en última instancia le indica al hígado que empaquete y libere grasa en el torrente sanguíneo.

Para comprobar qué ocurre sin FGF1, el equipo lo eliminó específicamente en el hígado. El ritmo diario de secreción de grasa desapareció, lo que provocó acumulación de grasa y una progresión acelerada de la enfermedad en modelos de ratón. Además, cuando la MASLD ya se había desarrollado, la reintroducción de FGF1 detuvo la progresión de la enfermedad.

Los hallazgos ilustran un principio más amplio: identificar las señales moleculares que rigen la fisiología normal, en este caso el ritmo diario de exportación de grasa desde el hígado, puede revelar nuevas vulnerabilidades en las enfermedades y orientar futuras terapias. Este trabajo también podría ayudar a explicar por qué la alteración del ritmo circadiano, desde el trabajo por turnos hasta la privación crónica del sueño, se ha relacionado con enfermedades metabólicas. Cada paso mecanicista descubierto acerca el campo a terapias basadas no solo en el control de los síntomas, sino también en la biología fundamental de cómo el cuerpo regula la grasa.

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