Es un trastorno en el desarrollo de los vasos sanguíneos retinales del bebé, resultado del parto adelantado. En su forma severa se caracteriza por proliferación vascular retinal, cicatrización, desprendimiento de la retina y ceguera.Los vasos sanguíneos de la retina empiezan a desarrollarse 3 meses después de la concepción y completan su desarrollo en el momento del nacimiento normal. Cuando un bebé nace muy prematuramente, con muy bajo peso, se altera el desarrollo del ojo, los vasos sanguíneos crecen de manera anormal desde la retina dentro del gel normalmente claro que llena el fondo del ojo. En este caso, sin soporte, los vasos son frágiles y, a menudo, ocasionan hemorragias en el interior de este órgano.
A esto sigue la producción de tejido cicatricial, el cual desprende la retina de la superficie interior del ojo y lo trae hacia el centro del globo ocular ocasionando, a su vez, desprendimiento retinal que puede reducir la visión o producir una ceguera total, en caso de ser severo.
Muchos bebés prematuros desarrollan un crecimiento anormal de vasos sanguíneos retínales, transitorio y leve, que se transforma en un crecimiento normal sin tratamiento. Sólo aproximadamente en 1 en cada 10 bebés progresa a una enfermedad retinal más grave.
En el pasado, el uso excesivo de oxígeno para tratar a los prematuros estimulaba el crecimiento anormal de los vasos. En la actualidad, el oxígeno se puede utilizar y controlar fácil y acertadamente.
Hoy el riesgo de desarrollar ROP es proporcional a la severidad de la prematurez. Normalmente, a todos los bebés de menos de 32 a 34 semanas de gestación se les examina por esta condición. Sin embargo, sólo los bebés prematuros más pequeños, sin importar la edad gestacional, acarrean un riesgo alto.



