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23 marzo 2012

El Peor de los Males es la Soledad


La soledad conlleva problemas materiales y psicosociales que llegan a afectar con el tiempo la salud mental de las personas. Eso se expresa primero en la propensión a las depresiones pero también en otros trastornos, incluso más graves. Un grupo de sociólogos y antropólogos finlandeses  del Instituto de Salud Laboral de Finlandia, sacó tal conclusión a partir de una observación duradera sobre una muestra representativa, de cerca de 3.500 hombres y mujeres, que fueron estudiados a lo largo de ocho años. Los científicos tomaron en consideración la situación laboral, los ingresos, el respaldo de la familia, la hostilidad del ambiente, el nivel educativo, las condiciones de la vivienda, la adicción al tabaco, la obesidad y varios otros factores del desarrollo personal. Y en especial fue sometido a sondeos sistemáticos el consumo de medicamentos antidepresivos. Aquellos que vivían en solitario tenían un 80% más de riesgo de acudir a un tratamiento medicinal de los trastornos del estado de ánimo que padecían. Ninguno de los demás factores como el desempleo, constantes conflictos con los familiares, la vida en una casa averiada o malos hábitos  no ejercía un impacto comparable. El verdadero peligro de los trastornos mentales en la gente que vive sola es mucho más alto. Separada por el género, la muestra evidenció que en el caso de las mujeres la depresión tiene más vínculos con factores sociodemográficos, mientras que en hombres influyen más los factores psicosociales.

22 marzo 2012

Los Trastornos Cardiovasculares llevan a Perdida de la Vision


Tener los factores de riesgo cardiovasculares descontrolados, además de representar más probabilidades de sufrir un infarto agudo de miocardio o un ictus cerebral,  también puede ocasionar una obstrucción venosa o arterial de la retina. La última es más grave. Y, aunque no es tan frecuente como la venosa, sus consecuencias pueden ser fatales, ya que causa pérdida de la visión repentina e irreversible en la mayoría de los casos. Normalmente se produce por un pequeño émbolo que se despega de las cavidades cardiacas o de la arteria carótida. El émbolo es un coágulo que se desprende y se traslada por el torrente sanguíneo. En este desplazamiento puede provocar la oclusión de un vaso de menor diámetro y llegar a bloquear total o parcialmente el flujo de sangre. En ocasiones, este émbolo se desplaza por la arteria oftálmica y tapona la arteria central de la retina. Cuando esto ocurre el paciente tiene una pérdida súbita e indolora de la visión. Afortunadamente no es muy frecuente, pero debido al aumento en la prevalencia de factores de riesgo cardiovasculares, la incidencia podría ir en ascenso en los próximos años Los cruces arteriovenosos son la principal causa. Las venas y las arterias se van entrecruzando de forma normal, pero una persona con hipertensión tiene las arterias más rígidas, lo que provoca que pisen las venas. A veces se plantea la cirugía de descompresión para liberar la vena. En la mayoría de casos con un tratamiento médico o quirúrgico adecuado se mejora la visión, pero el buen control de los factores de riesgo cardiovascular es clave. 

20 marzo 2012

Uso del Ibuprofeno para tratar el Mal Agudo de Montaña


Un estudio de la Universidad de Stanford, en California  publicado en Anales de Medicina de Emergencia evidencio la eficacia del Ibuprofeno para mejorar  el mal agudo de montaña (mal de altura), que sufren millones de personas sanas al subir demasiado rápido a grandes alturas,  Los síntomas incluyen dolores de cabeza, fatiga, mareos, náuseas, pérdida de apetito y vómitos. En el peor de los casos, y rara vez, esta enfermedad puede causar edema cerebral, a menudo fatal.  El mecanismo, relacionado con la falta de oxígeno en altura, todavía no se entiende bien, se especula que la falta de oxígeno aumenta el volumen de líquido en el cerebro, causando inflamación, la cual se ve disminuida por los efectos del ibuprofeno, un antiinflamatorio. En el estudio participaron 58 hombres y 28 mujeres y se realizo en las Montañas Blancas de California, donde un grupo pasó la noche a 1.250 metros de altura. Durante un ascenso a 3.880 metros sobre el nivel del mar, una parte del grupo tomó varias dosis de ibuprofeno, mientras que el resto ingirió un placebo. Entre los 44 participantes que habían tomado ibuprofeno, 19 (43%) sufrieron el mal de altura, mientras 29 (69%) de los 42 que recibieron un placebo padecieron los síntomas de la enfermedad.  Otros fármacos utilizados contra el mal de altura, como la acetazolamida o la dexametasona, causan más efectos secundarios, según los investigadores. 

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