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24 agosto 2007

COMO GUARDAMOS INFORMACION

Hasta ahora se pensaba que sólo cuando dos neuronas conectadas entre sí estaban activas, se podían producir cambios plásticos en la eficacia sináptica y, por tanto, almacenacmiento de la información”, ha afirmado Alfonso Araque, que junto a Gertrudis Perea, han sido los autores de la investigación. “Nosotros hemos hallado que, además, cuando un astrosito y la neurona receptora de la información sináptica están activos, también se produce este almacenamiento de información, lo que supone un nuevo mecanismo celular implicado en procesos de memoria y aprendizaje”.
“A partir de ahora, cuando estudiemos las bases celulares de la actividad cerebral no sólo bastará hablar de neuronas, habremos de tener en cuenta también a los astrocitos”, señala. En concreto, el estudio revela que los astrositos del hipocampo pueden liberar un mensajero químico, el glutamato, que aumenta de forma transitoria –durante decenas de segundos- la eficacia de transmisión nerviosa entre las neuronas.
Para obtener estos resultados, los investigadores utilizaron muestras de cerebro de rata y combinaron técnicas de electrofisiología y biología celular.
“Con el uso simultáneo de tres microelectrodos se ha podido estimular una única sinapsis, registrar su actividad desde la neurona postsináptica y registrar y estimular selectivamente un único astrosito adyacente a esta sinapsis”.
Cuando la actividad del astrocito, además, coincide en el tiempo con la actividad de la neurona postsináptica, el aumento de la eficacia en la transmisión de información se hace perdurable. Este fenómeno de plasticidad sináptica se conoce con el nombre de potenciación a largo plazo y es el mecanismo celular responsable de los procesos de la memoria y el aprendizaje.

23 agosto 2007

EL SEXO EN LA TERCERA EDAD

Una investigación estadounidense demuestra que, aunque el paso de los años conlleva una reducción de la actividad sexual, la mayoría opta por seguir manteniendo relaciones pasados los 70.
Ésta es una de las principales conclusiones a las que llegó un grupo de expertos de la Universidad de Chicago tras estudiar los hábitos sexuales de 3.005 adultos (1.550 mujeres y 1.455 hombres), con edades entre los 57 y los 85 años.
Tal y como señalan estos autores en 'The New England Journal of Medicine' ('NEJM'), casi tres de cada cuatro (un 73%) adultos entre 57 y 64 años afirmaron ser activos sexualmente. Es decir, haber mantenido algún contacto sexual (sin necesidad de coito u orgasmo) durante los 12 meses anteriores a la entrevista.
Esta cifra se redujo hasta el 53% entre los participantes de 65 a 74 años y hasta un 26% entre los 75 y 85 años. Aunque este último grupo mostró una menor actividad sexual, la mitad de los que seguían manteniendo relaciones, en esta franja de edad, aseguró hacerlo con una frecuencia de dos o tres veces al mes.
Un 58% de los participantes más jóvenes (de 57 a 64 años) afirmó seguir realizando sexo oral, frente al 31% de los adultos con edades entre los 75 y lo 85 años. Al valorar la masturbación se encontró un patrón similar; mayor frecuencia en función de una menor edad.
Menor actividad sexual en las mujeresEn todas las edades analizadas las mujeres se mostraron menos activas sexualmente. Y presentaron una menor probabilidad de tener un compañero sexual o estar casadas (un 40% frente al 78% de los hombres, entre los 75 y 85 años).
Este último factor puede guardar relación, comentan los firmantes, con que los hombres suelen casarse con mujeres más jóvenes o que ellos suelen fallecer a edades más tempranas.
Además, ellas fueron más propensas a considerar que el sexo no es "importante del todo". Un 41% de las de mayor edad lo calificó de esta forma.
Problemas sexualesLa mitad de los participantes declaró sufrir algún tipo de problema sexual. Entre los hombres, los más comunes fueron la dificultad de llegar o mantener una erección (37%); la falta de interés en el sexo (28%), alcanzar el clímax muy pronto (28%) o no llegar a él (20%) y tener ansiedad durante el acto (27%).
En las mujeres, la falta de interés (43%), las dificultades para lubricar (39%), la imposibilidad de alcanzar el clímax (34%), no obtener placer (23%) y el dolor (17%) fueron los principales trastornos.
A pesar de la alta incidencia de estos trastornos, sólo un 38% de los varones y un 22% de las mujeres habían hablado de sexo con su médico en alguna ocasión desde los 50 años. En este sentido, los expertos, dirigidos por Stacy Tessler Lindau, recalcan que "los problemas sexuales pueden ser un signo de alerta o la consecuencia de enfermedades de base seria como la diabetes, una infección, problemas urogenitales o cáncer".
De hecho, las mujeres con diabetes fueron más propensas a no tener contactos sexuales. Y los hombres con este mismo trastorno presentaron más dificultades para lograr una erección.
Entre los participantes con pareja, que se mostraron sexualmente activos, la principal razón argumentada para no mantener relaciones fue la salud del hombre (un 40,3% en el caso de ellos y un 63,2% en el de ellas).
Los problemas sexuales más que ser meros achaques de la edad suelen ser consecuencia del mal estado físico del que los sufre. "Los adultos de mayor edad con problemas médicos o que estén considerando tomar un tratamiento que pueda afectar a su funcionamiento sexual deberían recibir consejo en función de su estado de salud en lugar de su edad", afirma el documento aparecido en 'NEJM'.

LOS REFRESCOS Y DIABETES

Investigadores de la Universidad de Rutgers en New Brunswick (Estados Unidos) han descubierto evidencias de que los refrescos edulcorados con sirope de maíz alto en fructosa podrían contribuir al desarrollo de diabetes, en particular en los niños. Las conclusiones de su trabajo se han hecho públicas durante la reunión anual de la Asociación Americana de Química que se celebra estos días en Boston.En un estudio de laboratorio con las bebidas gaseosas más comunes los científicos descubrieron que aquellas que contenían este tipo de sirope tenían altos niveles de componentes reactivos que en otros estudios han mostrado el potencial de causar daños en células y tejidos capaces de provocar enfermedades.El sirope de maíz alto en fructosa (HFCS, según sus siglas en inglés) es un endulzante que se encuentra en muchos alimentos y bebidas y se ha convertido en el edulcorante de elección para muchos fabricantes debido a que se considera más económico, dulce y más fácil de disolver en las bebidas que el azúcar de mesa.Los investigadores realizaron pruebas químicas de 11 bebidas refrescantes carbonatadas que contenían HFCS y descubrieron en ellas niveles muy elevados de carbonilos reactivos. Según los investigadores, liderados por Chi-Tang Ho, estos componentes son altamente reactivos y están asociados con moléculas de glucosa y fructosa libres que se creen provocan daños en los tejidos. Los carbonilos reactivos no se encuentran presentes en el azúcar de mesa, cuyos componentes de fructosa y glucosa se encuentran vinculados y químicamente estables, señala Ho.Los carbonilos reactivos se encuentran en niveles elevados en la sangre de personas con diabetes y están vinculados con complicaciones de esta enfermedad. Según los datos del estudio, Ho estima que una sola lata de gaseosa contiene alrededor de cinco veces la concentración de carbonilos reactivos que la concentración que se encuentra en la sangre de una persona adulta con diabetes.Los investigadores también descubrieron añadir un componente del te a las bebidas que contenían HFCS, epigallocatechin gallate (EGCG), ayudaba a disminuir los niveles de carbonilos reactivos. El EGCG redujo los niveles de carbonilos reactivos de una forma dependiente de la dosis al ser añadido a las bebidas refrescantes estudiadas y en algunos casos estos niveles se redujeron hasta la mitad.El equipo de Ho se encuentra en la actualidad estudiando los mecanismos por los que la gasificación de las bebidas aumenta la cantidad de carbonilos reactivos que se forman en las sodas que contienen HFCS. Los investigadores señalan que los zumos no carbonatados que contienen HFCS tienen una tercera parte de la cantidad de carbonilos reactivos en comparación con las bebidas carbonatadas con HFCS, mientras que las bebidas de te no carbonatadas que contienen HFCS, y que ya contienen el componente beneficioso del té, tienen sólo una sexta parte de los niveles de carbonilos que se encuentra en las bebidas gaseosas normales.

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